Revisión del T-MEC: México, Estados Unidos y Canadá

Revisión del T-MEC

La revisión del T-MEC marca el inicio de un ciclo de incertidumbre comercial que toda empresa con exposición regional debe anticipar


Oficina de Prensa


Mientras tres países inauguran juntos la Copa Mundial de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), esos mismos tres países negocian el futuro del mayor bloque comercial de América. El primero de julio de 2026 inicia la primera revisión formal del T-MEC. Este tratado entró en vigor en julio de 2020. Su artículo 34.7 establece una evaluación conjunta cada seis años. Si los tres gobiernos lo aprueban, el acuerdo se extiende de forma automática hasta 2042.

El escenario más probable hoy es otro.

«No sé si lo voy a renovar, porque, para ser honesto, a Estados Unidos le va mucho mejor. No necesitamos nada de lo que tiene Canadá. No necesitamos nada de lo que tiene México. Ellos necesitan todo lo que tenemos. Y tienen que tratarnos mejor» (Trump, 2026).

Estados Unidos, México y Canadá están encaminados a dejar pasar la fecha límite del primero de julio. Eso abriría meses, o incluso años, de negociación. Si no hay acuerdo, el tratado no desaparece. Entra en un esquema de revisiones anuales continuas hasta 2036. Esa prórroga introduce una incertidumbre prolongada para todos los actores económicos.

La revisión no ocurre en un vacío. Ocurre en medio de tensiones arancelarias reales. Los camiones medianos y pesados enfrentan un arancel del 25%. El acero, el aluminio y el cobre, uno del 50%. Los tomates mexicanos, uno del 17%.

Por qué la revisión del T-MEC afecta a América Latina

El T-MEC es un acuerdo entre tres países. Sus efectos, sin embargo, se proyectan en toda la región. Los tres socios representan cerca del 30% del PIB mundial. Tres mecanismos explican por qué la revisión del T-MEC trasciende las fronteras de Norteamérica.

Efecto desvío de inversión

México no es el único candidato del nearshoring. Países como Brasil, Colombia, Costa Rica y Guatemala son algunos de los beneficiarios de esta tendencia. En ese sentido, el nearshoring es una oportunidad regional. En 2022, el Banco Interamericano de Desarrollo estimó que la reubicación de cadenas de suministro podría generar hasta 78.000 millones de dólares en nuevas exportaciones para América Latina.

Aquí surge el primer mecanismo de transmisión. Si la revisión del T-MEC da certidumbre a México, ese país captura la mayor parte del capital. En un escenario optimista, México podría captar más de la mitad del nearshoring continental. Si la revisión genera incertidumbre, parte de esa inversión se redistribuye. En un escenario pesimista, México pierde la oportunidad frente a Costa Rica o Colombia. El resultado del tratado redibuja el mapa de inversión regional.

Integración de cadenas y reglas de origen

El segundo mecanismo son las cadenas de valor. Las reglas de origen definen qué productos acceden a los beneficios del tratado. El valor de contenido regional en el sector automotriz ya ronda el 70 a 75%. Estados Unidos busca endurecer aún más ese umbral.

Para los proveedores latinoamericanos integrados en cadenas que terminan en México o Estados Unidos, ese cambio es directo. Un componente fabricado en Centroamérica o Sudamérica puede quedar dentro o fuera del beneficio arancelario. No basta con producir en México: la trazabilidad y el cumplimiento son la nueva exigencia.

Efecto precedente regulatorio

El tercer mecanismo es el precedente. La forma en que Estados Unidos negocia con México y Canadá marca el tono de su relación comercial con el resto de la región. La incertidumbre sobre la revisión del T-MEC, junto con el impulso al reshoring en EE. UU., sigue afectando la inversión privada regional. Lo que ocurra en esta mesa es una señal para todos los acuerdos futuros.

Qué deben anticipar las empresas ante la revisión del T-MEC

Más allá del resultado, conviene monitorear cuatro variables. La revisión del T-MEC exige preparación, no espera pasiva.

La primera es la prolongación de la incertidumbre. Si se confirman las revisiones anuales, las decisiones de inversión seguirán postergándose. La incertidumbre, no el arancel, suele ser el mayor costo. La segunda es la sectorización del riesgo. Automotriz, acero y agricultura están en el centro de la negociación. Esos sectores necesitan escenarios diferenciados.

La tercera es el cumplimiento. Demostrar el origen de los productos será una ventaja competitiva. En un entorno de mayor escrutinio, deja de ser un trámite. La cuarta es la diversificación. La volatilidad norteamericana refuerza el valor de otros bloques. La Comunidad Andina, el Mercosur y los acuerdos con la Unión Europea ganan relevancia estratégica.

Greystone: lectura institucional ante un comercio regional en disputa

La revisión del T-MEC ilustra una realidad mayor. Los marcos comerciales que parecían estables hoy se renegocian bajo presión. Para las empresas de América Latina, anticipar esos cambios exige rigor técnico y perspectiva regional. Desde su experiencia en asuntos públicos, análisis regulatorio y gestión de riesgos institucionales, Greystone Consulting Group acompaña a actores públicos y privados en la comprensión de estos escenarios. Convertir la incertidumbre comercial en decisiones informadas es, hoy, una condición de competitividad.

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